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  Noticias
Digno de elogios, sólo elogios
08/08/2007 12:00 AM ET
Digno de elogios, sólo elogios
Barry Bonds merece nuestra admiración como Rey del Jonrón
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Barry Bonds finalmente conectó su cuadrangular número 756 de las Grandes Ligas para dejar atrás la antes considerada imposible de batir marca de 755 de Hank Aaron y convertirse en el nuevo Rey del Jonrón.

Mis primeros recuerdos del béisbol datan de cuando tenía unos ocho años y en mi mente había un equipo (los aguerridos Tigres de Aragua), una liga del "mejor béisbol del mundo" (así llamaban los narradores a las Grandes Ligas) y el récord de 714 jonrones de Babe Ruth.

A medida que iba creciendo me interesaba más y más el mundo de las estadísticas y récords del deporte con el cual tuve un amor a primera vista que sabía duraría por siempre. Los álbumes de barajitas de las mayores eran una tradición año tras año, pero siempre uno se refería al récord de Ruth como algo imposible de superar pero con el cual todos soñamos alguna vez.

Sin embargo, apareció Hank Aaron, un excelente jardinero con un equipo del montón como los Bravos de Milwaukee, y sin mucho mercadeo que se encargó de que a principio de los 70 todo el mundo deportivo lo conociera por sus cuadrangulares.

El nativo de Mobile, Alabama, debutó en las mayores en 1954 conectando 13 jonrones, pero a partir de 1955 y hasta 1973 conectó por lo menos 24 cuadrangulares en cada una de sus temporadas. Fue un año más tarde cuando, a pesar de las amenazas de muerte y abucheos en diferentes parques, pudo alcanzar la gran hazaña de ser el primer bateador en la historia con 715 jonrones al enviar un lanzamiento de Al Downing fuera del parque que se vio y se escuchó en el globo entero. Aaron se había convertido en el nuevo Rey del Jonrón al conectar el 8 de abril de 1974 el cuadrangular que dejaba atrás la marca del Bambino, luego de empatarlo cuatro días antes en Cincinnati ante Jack Billingham. Todos los amantes del béisbol celebramos ese momento y recordamos a dos fanáticos lanzados al terreno en Atlanta corriendo desde segunda a tercera al lado de Aaron.

Se pensaba que Mickey Mantle, Willie Mays, Frank Robinson, Willie McCovey, Harmon Killebrew o Reggie Jackson podría haber logrado la hazaña, pero fue Aaron quien tuvo la consistencia necesaria. Han surgido muy buenos peloteros y se pensaba que Mark McGwire, Sammy Sosa, Ken Griffey Jr. o Mike Schmidt podía atentar contra el nuevo rey, pero todos se quedaron en el camino, unos por lesiones y otros por la falta de consistencia por más temporadas.

Pero Barry Bonds demostró que sí existe la consistencia en el trabajo diario para mejorar, y que ser el mejor se puede lograr inclusive una marca como la que hoy posee. Este logro lo coloca en los libros de récords del béisbol a sus 43 años de edad y con 22 temporadas jugando.

Su padre, Bobby, fue su mejor ejemplo siendo un excelente jardinero que bateaba jonrones y robaba bases. Durante su vida estuvo a su lado y muchas veces conversó con nosotros acerca de su deseo de ver a su hijo ser campeón mundial, pero que no pudo lograr debido a que la muerte se le interpuso en el camino; de lo que sí estamos seguros es de que ahora en algún lugar debe estar disfrutando enormemente el logro de su afamado hijo. Barry Bonds debutó en las mayores a los 21 años de edad en 1986 con los Piratas, y con ellos se mantuvo hasta 1992 con apariciones en la postemporada en sus últimas tres temporadas--sin poder titularse. En 1990 y 92 fue el Jugador Más Valioso de la Nacional antes de firmar con los Gigantes, equipo con el cual aún milita.

Con San Francisco, su carrera cambió ya que pasaba de una organización con poco mercado a otra con excesiva exposición. Y el toletero supo asimilar el cambio, ya que en todas sus campañas desde 1993 hasta el 2004 bateó por lo menos 33 cuadrangulares, incluyendo la temporada acortada de la huelga, y destacando por supuesto la del 2001 cuando impuso una marca aún vigente para un solo año con 73. Del 2001 al 2004 ganó cuatro veces en forma consecutiva el JMV del viejo circuito, para sumar siete en total.

Cuando uno habla con peloteros retirados todos reconocen la grandeza de la hazaña y lo mismo sucede con los jugadores activos que agradecen el hecho de haber jugado en la misma época de quien a partir de este momento impondrá una marca cada vez que saque la pelota del parque hasta su retiro.

Sus detractores han tratado de incriminarlo con el problema de los esteroides que sacó a luz pública José Canseco y que luego no supieron manejar ni McGwire, ni Sammy Sosa ni mucho menos Rafael Palmeiro. Pero en un país democrático donde todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, el trato a Bonds ha sido totalmente injusto. Algunos inclusive han osado con sugerir un asterisco al lado del 756 de Bonds, lo que sería inclusive más injusto que el de Roger Maris (61 jonrones) porque sería ir contra los principios que rigen en este grandioso país al castigar a alguien por rumores que nadie ha podido nunca probar.

Pero como dijo el mismo Bonds en el Juego de Estrellas del 2007: "es cierto que oigo muchos abucheos pero los siguen un número mayor de clicks de las cámaras".

Es probable que Ken Griffey Jr, Alex Rodríguez, Albert Pujols o Sammy Sosa pueda alcanzar a Aaron en vuelacercas, pero difícilmente se pueda llegar a lo hecho por Bonds en hits, anotadas, empujadas, robos, slugging, premios como Más Valioso, Juegos de Estrellas, Guantes de Oro y por supuesto en cuadrangulares.

Cinco años después de su retiro esperamos poder escribir de nuevo sobre este estelar pelotero cuando sea ingresado por ¿unanimidad? en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Y también podemos asegurar categóricamente que a partir de este momento, el mundo entero, inclusive los que tercamente dicen no saber, aprenderá cómo se deletrea el apellido del mejor pelotero de los últimos 30 años y probablemente el mejor de todos los tiempos: B-O-N-D-S.

Este artículo no era sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.

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