Una de las metas que quería lograr durante esta campaña del 2007 el gran lanzador derecho venezolano de los Angels, Kelvim Escobar, era la consistencia. No necesariamente la consistencia en ganar juegos, ya que eso es difícil de controlar, sino la consistencia en cómo encarar cada salida al montículo, las rutinas entre sus salidas, y obviamente, la consistencia en su preparación.

Esta es una de las facetas que muchas veces se le hace más difícil al jugador en Grandes Ligas conseguir, y desde luego, mantener. Es esa faceta la que separa una carrera exitosa de una carrera mediocre; de ser un bateador de .300 a uno de .260; de ser ganador de 20 juegos a uno que se queda estancado en 10 o 12 juegos ganados; y así, encontraremos un sinnúmero de comparaciones que hacer.

Aquí estamos ya en el último tercio de la temporada y Escobar, de 31 años de edad y nativo de La Guaira, ha sido sin duda alguna uno de los lanzadores más consistentes, no sólo para los Angels sino en todo el béisbol de Liga Mayor. Los numeritos solamente cuentan parte de la historia, pero por qué no verlos de cerca: 11 ganados y 6 perdidos, con excelente efectividad de 2.79 en sus primeras 21 aperturas. Añada tres juegos completos y una blanqueada, y tenemos marcas de un "Todo Estrella".

"Me propuse antes de la temporada el ser más consistente, pero no basado en resultados sino en mi enfoque mental", me comentó Escobar, quien firmó extensión de su pacto con los Angels el verano pasado y está contratado hasta el 2009. "Hay cosas que uno no puede controlar en cuanto a ganar ó perder un juego, pero sí se pueden controlar las emociones y no dejar que las cosas negativas invadan la mente y afecten el juego. He aprendido de gente como Bartolo Colón, Chris Carpenter, Roger Clemens y Roy Halladay...maestros que saben lo que se necesita para ganar".

Todos esos personajes y exitosos lanzadores en un punto u otro han sido compañeros de equipo del venezolano, ya haya sido en Toronto ó en Los Ángeles. La gran diferencia para Escobar ha sido simplificar su repertorio, y el que posee es envidiable. Le da cuatro diferentes rotaciones a la recta, todas explosivas y sobre las 95 millas por hora. Tiene uno de los mejores cambios de velocidad, slider cortante, curva con gran arco, y recta "split finger' (con dedos separados). "He encontrado la manera de lanzar eficientemente con sólo dos lanzamientos en ciertas salidas; es algo que uno aprende con la experiencia, al no tratar de inventar con ciertos lanzamientos en situaciones clave del juego".

Las contribuciones de Escobar no se limitan sólo al terreno de juego aquí en el béisbol de Grandes Ligas de Estados Unidos, sino que también se extienden a la juventud y a la niñez venezolana. Por años, Kelvim ha mantenido corriendo su "escuelita" de béisbol en su tierra natal; se nota y se siente la pasión, orgullo, y aprecio que él siente por esos niños y por sus futuros. "Mis muchachitos están desarrollándose, la idea es que se mantengan envueltos en el deporte, alejados de las calles y de las cosas a las que pueden ser expuestos. Le doy gracias a Dios por ayudarme a ayudar a otros".

Por cierto que hemos presenciado y disfrutado las visitas de varios de esos pequeños alumnos en diferentes estadios de Grandes Ligas, donde Escobar los ha traído para darle un gusto de lo que es un verdadero ambiente alrededor de estrellas. Genuinamente y con gestos como ésos, ha sabido repartir sus bendiciones.

Los Angels y su pueblo venezolano esperan que esas bendiciones se multipliquen en aspectos que logren campeonatos y, quién sabe si algún día, un premio Cy Young. Escobar posee todo para lograrlo, desde la parte mental a la parte física, además de un gran corazón unido a la clave...la consistencia.