Una de las transacciones más exitosas en la trayectória del Vice-Presidente y Gerente Generál de los Angels Bill Stoneman, sin lugar a dudas, fué la que en el invierno del 2004 trajo de los Expos de Montreal (hoy Washington Nationals) al poderoso jardinero venezolano Juán Rivera.

Ese cámbio se efectuó cuando se había llegado al límite con el talentoso jardinero dominicano José Guillén, quien venía de tener una sobresaliente campaña con los Angels, ayudando al equipo a pasar a los playoffs.

Guillén, lamentablemente no participó en ese playoff contra Boston ya que había sido suspendido por la gerencia del equipo por razones disciplinarias. Pero, en todo eso, hay veces en que se ha extraviado el nombre de otro jugador sumamente cotizado que llegó gracias a Guillén, su nombre: Máicer Izturis.

Recuerdo que en aquél entonces el Gerente General de Montreal y hoy sirviendo la misma responsabilidad con los Mets de New York, Omar Minaya, lo tenía bien cotizado. También recuerdo muy bien cuando al hablar con el señor Stoneman luego de ejecutar el cámbio, me informó con tono confiado y orgulloso, "espera que tú veas a este muchacho jugar".

Stoneman había llegado a una série de Ligas Menores para evaluar y observar a otro jugador, cuando se dió cuenta de que el campocorto venezolano exhibía grandes cualidades con su guante y con su bate.

"De repente, este muchacho me llama la atención porque mostraba manos suaves y buen control del bate", comentó Stoneman. La impresión que le causó Izturis fué tanta que cuando las conversaciones aceleraron con la gerencia de Montreal, quiso que se incluyera a Izturis junto a Rivera en el cambio, y así sucedió.

Izturis, de 26 años de edad, nativo de Barquisimeto en Venezuela, es miembro de una familia beisbolera. Su hermano César, miembro de los Piratas de Pittsburgh, es un establecido jugador y otrora ganador del "Guante de Oro" como campocorto mientras vestía la camisa de los Dodgers. Tiene otro hermano, menor, que pertenece a la finca de los Gigantes de San Francisco.

Con esos miembros de su familia empujándolo, y con la ansiedad de llegar a Grandes Ligas, Maicer aprendió a ser versátil. Ha ayudado a los Angels desempeñándose de manera maravillosa en la tercera base, el campocorto, y la segunda base.

"No importa la posición que juegue, para mí lo más importante es estar aquí arriba ayudando al equipo. Mi hermano César me ha aconsejado mucho en mi carrera para hacerme un jugador más útil, y gracias a Dios aquí me han dado la confianza", nos dijo Izturis.

Su influencia se ha notado aún más de lo anticipado, ya que los Angels han necesitado de él a la hora en que se les han lesionado jugadores claves, como Chone Figgins, Howie Kendrick, y Orlando Cabrera. Además, el dirigente Mike Scioscia se siente cómodo utilizándolo en varios puestos en la alineación, incluyendo quinto, detrás del toletero Garret Anderson.

Al escrito de este artículo era el mejor bateador de los Angels con hombres en posición de anotar, con promedio de bateo sobre los .400; y así ha sido a través de toda la temporada. La clave para haberse preparado bien en situaciones de presión, dice Izturis, está en la pelota de invierno de Venezuela, donde dice se siente más el querer dejar contentos a sus compatriotas en esos acalorados encuentros de la apasionada pelota caribeña.

Nos dice el joven veterano, que ahora la meta más grande es tener la oportunidad de participar en los playoffs, y allí quién sabe que tan lejos podrían llegar los Angels. "Nada está asegurado, tenemos muy buen equipo, jugamos muy unidos, pero nádie está celebrando nada...queda mucha pelota".

Así, esperamos ver por largo tiempo el desarrollo de una carrera exitosa para este grán jugador, humilde ser humano, y caballero venezolano.