El orgullo se notaba en su voz, al igual que la satisfacción de poder representar a tanta gente latina en lo que es un tremendo y privilegiado logro en el terreno de béisbol.

Orlando Cabrera, de Cartagena, Colombia, por segunda vez en su carrera recibe el muy merecido reconocimiento de los dirigentes y coaches del béisbol de Grandes Ligas, que lo premian con otro "Guante de Oro". Había obtenido su primero en el año 2001 cuando jugaba con los Expos de Montreal. El pícaro campocorto de los Angels anhelaba mucho este premio, y nos dijo durante la temporada regular que "la importancia de ganar un Guante de Oro es algo hasta difícil de explicar...nosotros los ltinos apreciamos más ese premio que otros galardones, porque reconocemos la historia de los grandes nombres que lo han ganado y lo difícil que es ganarlo; y en nuestros países y pueblos la gente nos alenta tanto una y otra vez a tener eso como meta al comienzo de temporada. Continuó explicando que "uno trabaja duro para ser un jugador defensivo sólido, y claro, ese premio es el mayor reconocimiento...aunque para el jugador, lo que también hace es que nos recuerda las horas sudando, cogiendo roletas, las instrucciones de mi padre, los errores cometidos en un juego que pudieron haber sido evitados...y en fin, un sinnúmero de cosas".

El hoy propietario del equipo de su pueblo natal, los Indios de Cartagena, tuvo un año muy redondeado para los campeones del Oeste de la Liga Americana. Se convierte en solamente el segundo torpedero en la historia de la franquicia en llevarse el trofeo, que anteriormente había sido ganado por Jim Fregosi en 1967. Cabrera tuvo el mejor porcentaje de fildeo entre los torpederos de la liga, con porcentaje de .983, cometiendo 11 errores en 665 oportunidades. Además, tuvo 415 asistencias y estuvo envuelto en 104 doble-matanzas. Por coincidencia, cuando ganó el premio con los Expos, también cometió 11 pifias. Para los Angels, el historial de grandes fildeadores se consolida, y ahora han tenido 18 ganadores en las últimas 22 campañas. Con el bate tampoco se quedó atrás, bateando .301 con 8 cuadrangulares y 86 remolcadas, robándose 20 almohadillas.

Desde Cartagena, Cabrera me comenta que "la gente está que no para de hablar de eso, por todo el pueblo todos me felicitan y eso significa un mundo para mí. Mi madre muy feliz, se encontraba en Argentina, y como hijo imagínate el orgullo de haberla llamado con esa noticia. Su reacción fue algo maravilloso".

Además de estar en motivo de celebración, Orlando está totalmente entregado, junto a su esposa, al manejo del equipo invernal que él y su familia adquirieron el pasado invierno. Los Indios de Cartagena, miembros de la Copa Costeña están desarrollándose con tremenda aceptación y mucho entusiasmo del fanático. En proyectos que están como meta del torpedero y del béisbol colombiano está el seguir tratando de hacerse paso para un día formar parte de la Serie del Caribe y del Clásico Mundial de Béisbol. El Gerente General de los Indios, Manolo Duque, se siente "muy confiado en que se siguen dando los pasos para lograr competir en esos eventos internacionales", y por ahora quiere, junto a Cabrera seguir fortaleciendo el núcleo de ese talento rico que existe en la bella Colombia.