La vida beisbolera del cerrador es un tremendo sube y baja, emocionalmente y físicamente. Así como puedes recibir múltiples oportunidades para cerrar juegos en el transcurso de una semana, así mismo puedes durar dos semanas y hasta más esperando, sin que llegue una oportunidad.

Aclaro que eso no significa que no sea utilizado completamente, porque hay situaciones donde hay que lanzar, ya sea para mantenerte agudo y en buena condición tu brazo, ó porque eres la mejor opción para tu manager. Pero en todo ese crucigrama se presenta la situación de un equipo que está totalmente relacionada a la producción de la ofensiva.

¿Ofensiva?..Diría usted? Muy cierto, cuando un equipo batalla para hacer carreras, como en éste caso los Angels, las probabilidades favorecen al cerrador. Con pocas carreras en el marcador aumentan las oportunidades de que se llegue a las postrimerías del juego ganando por lo mínimo. Ya pasando la mitad de la temporada 2008, este patrón ha favorecido a Francisco Rodríguez.

En las últimas tres temporadas, ningún cerrador ha acumulado más salvamentos que el venezolano. En ese transcurso ha dejado atrás a los experimentados veteranos Mariano Rivera (Yankees) y Trevor Hoffman (Padres).

Francisco acumuló 132 salvamentos entre el 2005 y el 2007. Con su eléctrico repertorio establecido, en el 2006 rompió la marca de más salvamentos en la franquicia angelina, cuando sobrepasó la marca que poseía Brian Harvey de 46, establecida en el 1991.

Fue tremenda hazaña para alguien que muchos llamados "expertos" no consideraban que iba a durar mucho tiempo saludable, debido a su violento mecanismo.

Rodríguez, de apenas 26 años de edad, siempre ha tenido que probarse y mantener callados a aquellos que de él han dudado, por lo que me comentó en el mes de abril que "cada cual tiene su opinión, y mi trabajo es demostrar en el montículo que puedo hacer el trabajo. No me preocupo por lo que se comente, me concentro en ayudar a mi equipo a ganar juegos para poder lograr otro título mundial".

Las dudas llovieron fuerte durante el mes inicial de la temporada, cuando Francisco perdió efectividad debido a problemas con sus tobillos, pero el venezolano nunca se estremeció.

A través de su vida, según me comentó su queridísima abuela hace unos años, Francisco ha sido fuerte de mente. "Tuve problemas empujándome hacia el home con los tobillos débiles, pero nunca utilizo excusas, más bien los resultados no estaban ahí, y mi recta no tenía vida. Tampoco quise ir a la lista de lesionados, no necesitaba todo ese tiempo inactivo; pero el tiempo, y el trabajo fuerte me han traído a este punto con el apoyo de mis compañeros".

Al escrito de este artículo, Francisco, con 32 salvados, amenazaba con romper la marca de John Smoltz de 34 salvamentos antes del receso del Juego de Estrellas. Pero la marca de aún más prestigio es la de Bobby Thigpen, otrora cerrador de los Medias Blancas, que estableció la más alta cantidad de rescates en una temporada con 57, lograda en el 1990.

De todo mantenerse en marcha y en salud, con los Angels jugando tantos partidos cerrados, es muy posible con la ayuda de Dios que esas marcas tengan el nombre de un Angel latinoamericano, de Caracas, al terminarse el 2008.