Luego de un año bastante tumultuoso, en el que se sometió finalmente a una operación de su hombro derecho, el venezolano Kelvim Escobar se siente confiado en que por ahí se acercan mejores momentos. Tuve la oportunidad de conversar hace poco con el siempre caballeroso Escobar, quien se encontraba en la ciudad de Miami entregado a tiempo total a sus ejercicios de recuperación.

La rotación de abridores de los Angels realizó un trabajo maravilloso en el 2008 sin la presencia de Escobar, pero como se dice siempre en el béisbol, "nunca se puede tener demasiado pitcheo, el buen pitcheo nunca está de sobra". Y hablando de esa rotación, el único hueco que se anticipa es el de la partida del derecho agente libre Jon Garland.

Los establecidos John Lackey, Ervin Santana, Joe Saunders, y Jerred Weaver tienen sus puestos asegurados, y un saludable Escobar sería la pieza que otra vez pondría a los Angels en posición envidiable. No olvidemos que en su última campaña saludable (2007) ganó 18 juegos.

La operación del hombro de Escobar ocurrió durante el mes de julio en la ciudad de New York, y fue un duro golpe para él, ya que trabajó arduamente en su rehabilitación desde el mes de Marzo. Finalmente, luego de una salida el 30 de Junio en un partido de ligas menores, no pudo aguantar el dolor y fue cuando vino la decisión de someterse a la intervención quirúrgica. Por ahora, según él, todo marcha bien.

"Me siento increíblemente bien", me expresó el nativo de La Guaira. "Pienso que mi rehabilitación no se tomará tanto tiempo como se pronosticaba. Al principio me dijeron que fuera bien paciente, que era un proceso de unos nueve meses y hasta a un año, pero gracias a Dios, me siento adelantado en todo."

La rutina de este invierno lo tiene corriendo bastante para mantener sus piernas y su cuerpo fuertes y en forma, e igualmente mantiene una rutina de levantar pesas ligeras para el hombro, combinado con estiramiento y masajes.

En su carrera ha acumulado números de 101 victorias y 90 derrotas, en una distinguida corrida que lo vio pisar las Grandes Ligas por primera vez en el 1997 con los Azulejos de Toronto.

Siempre ha sido un lanzador que piensa más en su equipo que en sus hazañas y metas personales, y lo demuestra con el hecho de que ha sido abridor y cerrador. Cuando saludable, su repertorio es igualado por muy pocos en el juego.

"Espero llegar con mucha fuerza en mi brazo a los entrenamientos, y esperaré que me den la señal de luz verde para dar los próximos pasos. Mientras tanto, trabajo fuerte aquí en Miami, y si acaso se me pide lanzar del bullpen en el 2009, así lo haré...quiero ayudar, donde sea."