(Ross D. Franklin/AP)

ANAHEIM -- Lo que concierne los recuerdos que vienen a la mente del lanzador derecho de los Angels Jered Weaver durante esta época de la campaña beisbolera, son mixtos. El nativo de Northridge fue escogido por los Angels con la selección número doce del sorteo de agentes libres (draft) del año 2004.

Originalmente Weaver se proyectaba como la primera selección entre todos los jugadores, pero el temor a la reputación de su representante Scott Boras hizo que muchos equipos no quisieran arriesgar unas negociaciones prolongadas y dificultosas.

Los Angels, bajo la dirección del propietario Arte Moreno y timoneados por el otrora Gerente General Bill Stoneman, decidieron arriesgarse a escoger a un jugador local, y al que consideraban el mejor talento de ese año.

El derecho de ahora 26 años de edad, residente de Simi Valley, y héroe en la Universidad de Long Beach State, representaba un atractivo natural. Venía de una temporada colegial estupenda, los Angels necesitaban lanzadores jóvenes en su sistema, y estaban muy conscientes de que la oportunidad de jugar cerca de casa era también un atractivo para el jugador y para sus padres. No olvidemos que su hermano mayor, Jeff, ya había lanzado en el área, con los Dodgers.

Al fin y al cabo las negociaciones sí se prolongaron, y sí resultaron dificultosas, pero los Angels lograron lo que se habían propuesto. Firmaron a Weaver en mayo del 2005, apenas minutos de cumplirse el límite para firmar a los jugadores seleccionados el año anterior.

En cuanto a su experiencia durante ese tiempo, me comenta que "los días antes del draft fueron días acelerados, todo al que conocías quería hablarte de ello. Mis compañeros en Long Beach, mis amigos de la escuela, mis primos, tíos, en fin era lo único que me preguntaban. Cuando finalmente ocurrió y me llamaron los Angels estábamos bien contentos todos en casa."

Igualmente me confesó Weaver que mirando atrás, "ojalá y hubiera sabido un poco más acerca del proceso después que me seleccionaron. El esperar casi un año fue lo más difícil de todo. Parecía que me estaban dando consejos de demasiadas partes y el no estar lanzando me tenía desesperado."

Obviamente, todo el mundo contento al final, y Weaver de una vez se dio a conocer al béisbol de Grandes Ligas y a la nueva afición en el 2006. Terminó con 11 ganados, 2 perdidos y efectividad de 2.56. Ese año también empató la marca de novatos, al ganar sus primeras nueve decisiones como abridor.

Hoy día, Weaver se proyecta con la posibilidad de representar a los Angels durante el Clásico de Verano (Juego de Estrellas) a celebrarse en San Luís el próximo 14 de Julio. Ha estado entre los mejores lanzadores en la Liga Americana toda la campaña y es una de las principales razones de por qué los Angels han dado el gran surge en su división.