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ANAHEIM - En un Festival de Jonrones dominado por los bates latinoamericanos, dos amigos y compatriotas dominaron el escenario y se adueñaron del espectáculo en el Angel Stadium.

Se trata del campeón de la competencia de cuadrangulares, el dominicano David Ortiz, y el subcampeón, Hanley Ramírez.

"Hanley es como mi hermanito", comentó el toletero de los Medias Rojas sobre el torpedero de los Marlins. "En realidad quería ir a las finales con Hanley."

Con 11 cuadrangulares en la ronda final, Ortiz superó a Ramírez (5) para llevarse el título por primera vez en cuatro intentos en esta competencia que se realiza un día antes del Juego de Estrellas.

De seis participantes--Chris Young, Nick Swisher, Corey Hart, el venezolano Miguel Cabrera, Ramírez y Ortiz--los cuatro oriundos de América Latina pasaron a la segunda ronda, junto a Hart.

"Lo más importante esta noche es que todos estuvimos animando uno al otro", comentó Ramírez, quien terminó con un total de 26 bambinazos y una distancia de 2,187. "Nadie estuvo por su cuenta. Nos la pasamos bien."

De su parte, Cabrera arrancó bien la primera ronda con siete vuelacercas, pero en la segunda se quedó corto con apenas cinco.

"Fue divertido, ¿sabes?", comentó el primera base de los Tigres. "Fue un buen espectáculo. Me divertí ahí.

"Fue más difícil en la segunda ronda", continuó el venezolano. "Uno se enfría. Es como el caso de Hart, quien conectó 13 en la primera ronda y se enfrió y perdió el ritmo."

Cabrera y Ramírez se destacaron en diferentes momentos, al igual que Hart. Pero definitivamente, la noche fue de Ortiz, quien ha ido del abismo en abril, cuando muchos ya lo tenían sepultado como bateador de Grandes Ligas, a una participación en el Juego de Estrellas y un título del Festival de Jonrones.

"Una cosa que sobre eso de que la gente critique tu juego, sí estoy de acuerdo con que algunos tienen una idea de qué se trata este juego, pero hay muchos que no entienden los altibajos que experimentamos. Parece que cada vez que tengo un bajón, todo el mundo me señala como si tratara de Nintendo o algo que se supone que es fácil.

"Pero para que lo sepan, no es tan fácil", continuó "Big Papi". "Tenemos que trabajar para mantenernos, y soy uno de los que más trato de prepararme."

Mucha gente recordará el dúo de Ortiz y Ramírez en la final, pero una clave para el primero fue la forma en que le lanzó otro compatriota, el coach de la banca de los Yankees, el quisqueyano Tony Peña.

"Fue increíble. Tony tiene una gran mecánica como uno de los que tiran las prácticas de bateo" comentó Ortiz. "Cuando me enteré de que iba a estar aquí, le dije, '¿Tony, puedes lanzarme?'"

"Él me dijo, 'Claro, no hay problema. Voy a tirarle a Swisher, pero también lo haré para ti. Estamos aquí para los fans. No es una situación Yankees/Boston, sino que estamos para los fans, entonces vamos a hacerlo."

TÍTULO DEDICADO A JOSÉ LIMA
Si bien fue una noche de vindicaciones para Ortiz, también hubo elementos de tristeza al recordar el toletero a su amigo recién fallecido, el ex lanzador dominicano José Lima.

"Muchos de ustedes saben cómo era la relación entre yo y (mi gran amigo)", dijo al respecto Ortiz. "Verlo irse tan temprano, creo que fue algo que nadie esperaba. Fue un gran amigo mío.

"Entonces, cuando me seleccionaron para estar en el Juego de Estrellas, sentí que quería hacer algo fuera de lo usual. En ese tenor, quiero dedicar este torneo del Festival de Jonrones a él y a su familia, porque sé que van a estar adoloridos por mucho tiempo."

Más allá del recuerdo de Lima y de terminar de demostrar que el verdadero "Big Papi" está de regreso, Ortiz disfrutó en grande este evento, en el que conectó 32 bambinazos con una distancia de 4,506 pies en total.

"Son tantas las veces que lo he hecho en el pasado, ser elegido por los jugadores me dio mucha emoción", comentó el bateador designado de los Medias Rojas, que en el 2010 lleva promedio de .263, con 18 vuelacercas y 57 empujadas en 251 turnos. "Es algo que sí quiero decir, que agradezco a los colegas por darme la oportunidad de estar aquí. Esto es un trabajo pero es un juego también, y hay que divertirse. Trato de hacer eso, hasta durante la temporada, porque hace más fácil las cosas."

Para Ortiz, han regresado las sonrisas con el retorno de su poder al bate. Y en el Festival de Jonrones, todo fue "en familia" y, como lo dijo el propio Big Papi, "por la patria".