
Hanley Ramírez está entusiasmado.
Desde que los Dodgers despacharon a los Rockies de Colorado el miércoles, el dominicano ya se preparaba para presumir de sus nuevos compañeros del equipo de Los Angeles ante sus familiares y amigos en Miami.
Los Dodgers inician una serie de tres partidos contra los Marlins el viernes en el Marlins Park. Es la primera vez que Ramírez visita la ciudad de Miami desde que fue canjeado a los Dodgers el 25 julio, después de seis años y medio con la franquicia del sur de la Florida.
Fue un cambio agridulce para Ramírez.
"Estoy contento porque me mandaron a un club contendiente", dijo Ramírez. "Hay mucho talento aquí y todos estamos trabajando en equipo".
Los Marlins le dieron a Ramírez la oportunidad de establecerse en Grandes Ligas y aunque el equipo rara vez estuvo en la pelea durante su tiempo en Miami, el quisqueyano estableció una buena relación con el dueño Jeffrey Loria, sus compañeros de equipo y los fanáticos.
Pero los Dodgers ahora le dan a Ramírez la tan anhelada oportunidad de participar en la pelea por los playoffs. Lo agregaron porque consideran que será una pieza clave, no sólo en el cuadro interior, sino también en la parte gruesa del lineup.
"Fue difícil marcharme porque llevaba tanto tiempo allá, pero quería ganar; todos queremos ganar y agradezco que Miami me haya dado la oportunidad de venir a Los Angeles", dijo. "Los Marlins siempre serán parte de mí. Me dieron la oportunidad de jugar en Grandes Ligas y mi familia siempre vivirá allá. Pero esto es un negocio y hay que tomar decisiones.
"Es un nuevo comienzo para mí y un nuevo comienzo para ellos".
Esto no era lo que los Marlins tenían en mente cuando comenzó la temporada. Al estrenar su nuevo estadio, los ejecutivos del club no escatimaron esfuerzos para atraer a los aficionados del sur de la Florida. Contrataron al venezolano Ozzie Guillén como su mánager y abrieron la chequera para firmar a los agentes libres Mark Buehrle, Heath Bell y el dominicano José Reyes. La llegada de éste último resultó en el traslado de Ramírez a la tercera base. También se arriesgaron al darle un contrato al abridor venezolano Carlos Zambrano y a finales de junio, adquirieron al toletero panameño Carlos Lee desde Houston.
La idea fue buena, pero la ejecución no. El 9 de junio, los Marlins tenían marca de 31-27 y para cuando cambiaron a Ramírez el 25 de julio, su foja era de 45-53.
Del otro lado, esto es todo lo que los Dodgers hubiesen podido pedir. Tras la mejoría en el ánimo del equipo después del traspaso del equipo a nuevos dueños al principio de la temporada, los propietarios reforzaron a la escuadra para poder dar la pelea con San Francisco y Arizona por la División Oeste de la Liga Nacional. Los Angeles ha agregado a cinco jugadores nuevos en las últimas dos semanas: el jardinero Shane Victorino, el abridor Joe Blanton, el relevista zurdo Randy Choate, el derecho Brandon League y Ramírez, quien ha regresado a su posición original, el campo corto.
"Era importante demostrarles a los aficionados que estamos decididos a triunfar", dijo el presidente de los Dodgers, Stan Kasten, "pero aun más importante era dejarles saber a los jugadores que vamos a hacer todo lo posible por ayudarlos a ganar".
El mensaje ha llegado.
"Más que nada, demuestra la dedicación de los dueños", dijo el zurdo Clayton Kershaw. "Teníamos huecos. Los llenaron. Han puesto en el terreno a un equipo capaz de triunfar. Ahora está en manos de nosotros conseguir los resultados".
Blanton le brinda profundidad a la rotación. Choate y League traen balance al bullpen. Victorino es el primer bate que el equipo necesitaba y encaja perfectamente en los jardines junto a Matt Kemp y Andre Ethier.
Y ahora está Ramírez.
"Matt y Andre son los principales, pero agregar a Shane y a Hanley hace más profunda la alineación y la convierte en un reto para el lanzador contrario", dijo Kershaw. "Hanley siempre es un reto. Tiene tanto talento y muchas herramientas. Su llegada es bienvenida".
El viernes por la noche, el mundo beisbolero sabrá si será bien recibido también en su regreso a Miami.
"Es algo con lo que va a tener que lidiar", dijo el capataz de los Dodgers, Don Mattingly. "Es parte del juego. No sé qué esperar de parte de los aficionados".
Ramírez espera una bienvenida cálida.
"Hay gente buena en Miami, los dueños, los jugadores, los fanáticos", dijo.
Pero este año fue una decepción y es por eso que Ramírez está con los Dodgers ahora.
"Todos dieron lo mejor de sí, pero no funcionó", dijo el dominicano. "Por lo tanto, hubo cambios".
De parte de Ramírez, no hay queja alguna.
Este artículo no estuvo sujeto a la aprobación de Major League Baseball ni sus equipos.
