Bud Selig, comisionado de Major League Baseball. (AP)

El lunes fue un día de celebración para los jugadores que eligieron cumplir las reglas. Este es su deporte y han dejado en claro que quieren un juego limpio. Quieren que eso suceda más que nunca. Apoyan que las Grandes Ligas le caigan fuerte a los 13 peloteros disciplinados que tuvieron vínculos con la investigación de Biogénesis -- aquellos que pensaban que el reglamento no se les aplicaba. En el último año, los jugadores que dijeron que estaban empeñados en sacar de su deporte las sustancias para mejorar el rendimiento han hablado a voces.

Estuvieron bastante enfadados cuando se enteraron de que Ryan Braun se escapó de una suspensión de 50 juegos a pesar de que arrojó positivo, y estuvieron aún más molesto cuando el dominicano Melky Cabrera cumplió una suspensión de 50 partidos y de todas maneras recibió un pacto de dos años y US$16 millones de los Azulejos.

Aquellos dos incidentes fueron los mayores ejemplos para los peloteros. Expresaron su disgusto en la prensa y, sobre todo, a sus líderes del sindicato. Quieren castigos más estrictos para los infractores en primera instancia. También quieren que se investigue detalladamente para encontrar a aquellos quienes han consumido sustancias para mejorar el rendimiento. Quieren que los culpables también sean castigados, severamente y de inmediato.

El lunes debe ser visto como un resumen de los últimos 18 meses. Esto no se trata solamente de los intentos de los directivos de sacar a los tramposos -- y no lo ha sido por un buen tiempo. Esto es lo que los jugadores también quieren. Piensan que un jugador que arroje positivo mancha a los demás peloteros. Están frustrados, molestos y listos para hacer lo necesario para sacar a aquellos que consuman sustancias prohibidas.

Major League Baseball fue incansable en sus acusaciones a la clínica Biogénesis. Es un importante mensaje el suspender a peloteros sin un análisis positivo. MLB pensó -- y los jugadores estuvieron de acuerdo -- que esto se trataba de adherirse al concepto del acuerdo antidrogas. Estas sanciones surgieron por acciones e intenciones en lugar de análisis positivos. Hubo claras evidencias de que los jugadores adquirieron sustancias para mejorar el rendimiento y por eso fueron suspendidos.

El béisbol quiere dejar este capítulo en el retrovisor lo más pronto posible. Eso fue uno de los principales objetivos para los jugadores: Que los culpables cumplan sus sanciones ya y que comiencen de cero en el Día Inaugural del 2014.

Por el lado de Alex Rodríguez, parece que hay una negociación sobre cuánto de los restantes US$95 millones de su contrato podrá recuperar. Su suspensión hasta el final de la próxima campaña le costaría US$35 millones, que son por mucho la mayor cantidad entre los jugadores suspendidos.

Si recupera otros US$5 millones o $US6 millones, habrá valido la pena apelar la suspensión. Su regreso a los Yankees ha creado un excéntrico ambiente, pero no es nada que el equipo no pueda manejar.

En algún momento parecía que Rodríguez estaba en camino a ser uno de los mejores jugadores en la historia. Ahora nunca sabremos lo bueno que hubiera sido sin haber consumido sustancias prohibidas.

Sin embargo, nadie debe olvidarse del verdadero objetivo de lo hecho el lunes. Se trata de los jugadores y los dueños trabajando en conjunto, para expresar claramente el siguiente mensaje: que quieren ponerle punto final a las sustancias prohibidas en el deporte. Se trata de hacer lo correcto.