Brad Ausmus. (Paul Sancya/AP)

El mejor consejo para alguien que llega para reemplazar a una leyenda en cualquier línea de trabajo generalmente es el siguiente:

"Ni te preocupes".

Es un trabajo bien difícil, especialmente en una situación en la que el éxito ha sido la norma. Comparaciones constantes. Siempre quedándote corto en las comparaciones. La gente diciendo a menudo, "Esa no es la manera en la que el otro tipo lo hubiera hecho".

Pero puede haber excepciones. ¿Podemos hacer una de esas excepciones en el caso de Brad Ausmus, quien llega para reemplazar al retirado y ampliamente admirado Jim Leyland como manager de los Tigres de Detroit?

Siempre es riesgoso predecir este tipo de cosas antes de que se haya jugado el primer partido bajo la nueva administración. Pero me atreveré a decir que "sí" por dos razones esenciales.

Una de ellas es el propio Ausmus, conocido como un tipo bien inteligente y un estudioso del juego. Un dirigente novato que recibe a un equipo ganador en su primer empleo es extremadamente raro. Entonces Mike Matheny - quien al igual que Ausmus era un ex receptor con buenas referencias - tomó las riendas de los Cardenales y se quedó a una victoria de llevarlos a la Serie Mundial en su primera campaña y en su segunda temporada los guió hasta el Clásico de Otoño.

Este invierno tres nuevos capataces obtuvieron empleo con equipos que aspiran a ser contendientes: Matt Williams con los Nacionales, Bryan Price con los Rojos y Ausmus con los Tigres.

De esos tres clubes, el más exitoso recientemente ha sido Detroit. Y ese es el segundo componente que hace muy probable que Ausmus tenga éxito como manager.

Los Tigres han ganado tres banderines de la División Central de la Liga Americana de manera consecutiva. Aun con la salida de Prince Fielder, los felinos contarán con un poderoso lineup. Y Ahora tendrán más velocidad en su alineación titular. A pesar de la partida del derecho Doug Fister, todavía contarán con una de las mejores rotaciones del béisbol. Y su bullpen ha sido bien reforzado, con gran profundidad y la adición de uno de los mejores taponeros del béisbol, Joe Nathan.

No hay razón para pensar que los Tigres pasarán a ser un equipo de segunda categoría sin importar quién los dirija. Pero el éxito aquí tendría que ser medido en términos de un cuarto banderín divisional consecutivo y una actuación aceptable en la postemporada.

¿Es Ausmus un candidato para esa clase de éxito? Déjenos responder esa pregunta con otra pregunta: ¿Por qué no?

Sabe quién es él. Sabe quién no es. Y dejó esto bien claro son sus comentarios durante una sesión de medios en las Reuniones Invernales cuando se le preguntó qué tan difícil era suceder a un tipo tan experimentado y respetado como Leyland.

"Jim es uno de los mejores timoneles del béisbol", elogió Ausmus. "Y estamos hablando de una era en la que hubo algunos managers de primer nivel; tres de ellos acaban de ser exaltados al Salón de la Fama. Pero no me comparen con Jim Leyland. No soy Jim Leyland. No espero que nadie quiera que yo sea como Jim Leyland.

Ausmus tuvo la gran fortuna de jugar para un grupo diverso pero capaz de dirigentes durante su carrera como receptor. También supo aprender de cada uno de ellos.

"Jugué para Joe Torre", dijo Ausmus, "y dos cosas me lleve de él; una es su temperamento. Siempre fue calmado. Nunca tuvo que gritar. Y, dos, nunca fue superado como manager. Siempre estaba preparado. No necesariamente siempre estabas de acuerdo con sus decisiones, pero siempre entendías el por qué lo hacía.

"Me gustó mucho jugar bajo la tutela de Phil Garner. Era un tipo más intenso. Mirando bien atrás, jugué para Larry Dierker en Houston por tres años, yo era un jovencito. Y fue él quien me entregó las riendas como catcher. Era mi cuarto año en Ligas Mayores, me dio las riendas para controlar el corrido de bases de la oposición, las jugadas de primera y tercera, era yo quien decidía si tirábamos a segunda o sólo amagábamos, y en ese tiempo sentí que me estaba cargando mucho la mano. Yo apenas tenía 28 años de edad.

"Pero volviendo atrás, eso me enseño bastante acerca del juego de béisbol, porque tuve que aprender cuando pedir un pitcheo afuera, a quien le lanzábamos o a quién no. Fue algo afortunado para mí. Pocos receptores reciben esa opción a sus 28 años, simplemente no reciben esa oportunidad. Larry Dierker ha tenido un gran impacto sobre mí".

Ahora, Brad Ausmus tendrá un impacto sobre los Tigres. El talento de este equipo no está en disputa. Y a pesar de ser un manager de primer año quien viene a reemplazar a un gigante en ese puesto, Ausmus asume este reto con un conocimiento considerable de su lado.