Aroldis Chapman y Brayan Peña. (Paul Sancya/AP)

GOODYEAR, Arizona - Entender a los lanzadores está dentro de la descripción de trabajo del receptor cubano Brayan Peña - lo que ellos quieren tirar, cuando necesitan un respiro y la forma en que desean enfrentar a ciertos bateadores.

Pero al nuevo catcher suplente de los Rojos no es necesario estimularlo mucho en ese aspecto. En pocas palabras, Peña - un muchacho que se caracteriza por ser bien extrovertido - está metido de lleno en aprender la forma de lanzar de sus pitchers.

Los Rojos firmaron a Peña a un contrato de dos años durante el invierno, y lo que adquirieron fue un receptor veterano más interesado en moldear a su cuerpo de lanzadores y establecer relaciones con esos pitchers que en tratar de inflar sus propios números.

"Sabe cómo relacionarse con la gente, algo que en mi opinión es una habilidad esencial para un receptor", manifestó el manager de los Rojos, Bryan Price. "Ha venido a aportar cosas buenas, una energía positiva. Es un muchacho agradable. Es fácil confiar en él como pitcher porque es muy entregado.

"Está tratando de entender a cada uno de sus lanzadores, y creo que lo ha hecho bastante bien", destacó el derecho Homer Bailey. "Es muy abierto y comunicativo".

Peña compara cada relación individual que desarrolla con sus pitchers con el matrimonio.

"Estás casado con cinco muchachos, y con muchos más en el bullpen", bromeó el cubano. "Yo soy el que tengo que aprender, y soy yo quien tiene que hacer los ajustes".

No es la primera vez que Peña cambia de equipo y tiene que pasar por este proceso de aprendizaje con su nuevo cuerpo monticular. El oriundo de La Habana pasó cuatro temporadas en Atlanta y cuatro más en Kansas City antes de ser el catcher reserva de Alex Ávila el año pasado en Detroit.

Durante esas nueve campañas en la Gran Carpa, Peña tiene un promedio de bateo de .258 con 120 carreras remolcadas. Viene de tener su mejor año a la ofensiva, tras registrar promedio de .297 con un porcentaje de embasarse más slugging (OPS) de .713 por los Tigres.

"Llevo varios años jugando y sé lo que necesito hacer para prepararme, entender cuáles son las tendencias (de los lanzadores) y cómo les gusta trabajar en la loma", externó Peña. "Cada quien es diferente. Cada quien se prepara de diferentes maneras. Pero soy yo quien tiene que asegurarse que todos ellos se sientan cómodos".

Aunque el receptor titular Devin Mesoraco tendrá la mayor carga de trabajo detrás del plato, Price no tiene previsto colocar a Peña en la receptoría con uno o dos lanzadores en específico a lo largo de la temporada.

Price ve a Peña, un bateador ambidiestro, como un arma ofensiva en contra de ciertos oponentes. Debido a la habilidad del cubano para trabajar con todo el cuerpo de lanzadores, Price no se verá obligado a limitar el tiempo de juego de Peña a una rotación establecida.

"Habla con los pitchers todos los días y sabe cómo liderar", indicó Price. "Tiene habilidades de liderazgo bien sólidas. Es una excelente adición para nuestro club. Creo que encaja perfectamente en lo que queremos hacer aquí".

El cuerpo de pitcheo también se ha percatado de ello. Bailey dijo que una de las mayores cualidades de Peña es la facilidad que tiene para comunicarse verbalmente. Durante las sesiones del bullpen, Peña está charlando constantemente y les hace saber a los lanzadores exactamente cómo se están moviendo sus pitcheos, mientras que también ofrece su punto de vista.

"Te explica con detalle lo que están haciendo tus lanzamientos", comentó Bailey. "Hay muchas veces en las que sólo vemos en dónde cayó cierto pitcheo, pero no podemos ver su inclinación o declive. Y en ese aspecto también nos ayuda bastante".

Peña puso fuera al 24% de los corredores tratando de robarse una base el año pasado, ligeramente por debajo del promedio de la liga. En su carrera, ha sacado de circulación al 29% de los corredores en intento de robo.

Pero Peña no se caracteriza tanto por su brazo ni su bate, sino por su gran ética de trabajo. Y desde su punto de vista, sus actuales compañeros también comparten esa virtud.

"Te digo, todos estos muchachos trabajan bien duro", aseguró Peña. "Es bien fácil enamorarse de su ética de trabajo y de su gran actitud. Es una de las razones por las que dices, 'OK, estoy muy emocionado de jugar junto a este grupo de muchachos y formar parte de esta organización'.

"Los Rojos son uno de esos clubes con mucha tradición - especialmente en mi país", subrayó Peña. "(Aroldis) Chapman y yo hablamos de esto y decimos, 'Wow, es grandioso jugar por los Rojos'. "Todos en Cuba están bien contentos con nosotros por jugar juntos en los Rojos. Hay mucha tradición en este club y me siento bendecido por esta oportunidad".